El sueño del viajero

De un dedo de Dios cayó un trozo de uña partida. De esta uña brotó un bosque con troncos imposibles, cuya circunferencia hacía necesarios tres días de camino para rodearla.

Al cabo de tres días, el viajero encontraba en el punto de partida una flor, una amapola color esmeralda como el mar Mediterráneo un mediodía de agosto. Dentro de la amapola, en el anillo negro que tienen todas estas flores, no se encontraban pistilos sino un diamante transparente pulido en doce caras.

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