ESCRIBE; DESPUÉS LO PIENSAS

Por qué

jueves, 6 de febrero de 2014

Repito foto ya utilizada y os vais a aguantar.

Debe ser algún código esotérico, alguna gematría milenaria que provoca rechazo instintivo ante las siglas IE. Hasta ahora, pensaba inmediatamente en Internet Explorer. Que no lo toco ni con un palo, que incluso lo desinstalo en cualquier ordenador donde lo encuentro.

Ahora pienso en Ignacio Echevarría cada vez que veo IE. Las ganas de salir corriendo son las mismas. No sé cómo se las apaña este hombre para estar siempre subido a un guindo; hasta he mirado qué dice Wikipedia de su trayectoria, porque no me lo explico. Dos veces y media la he repasado. La media era para horrorizarme todavía más conmigo misma de que haya participado en no sé qué edición sobre Franz Kafka. 

¿Por qué IE? ¿Por qué hoy? Pues lo de siempre. Ilusa de mí que pretendía hacer un comentario (no una reseña, por que no sé hacer esas guarradas) sobre la lectura de Última temporada. Nuevos narradores españoles 1980-1989. Que no sé para qué hago esas cosas, si ya de antemano tenía plena consciencia de que me iba a cabrear (y mucho). 

Pues lo de siempre. Entre lo que dicen los reseñistas profesionales por un lado y lo que hay entre los párrafos (que es donde de verdad se demuestra el movimiento y no en ningún otro lado) median varios universos de distancia. Ni uno ni dos: varios. No sé cuántos exactamente.

Y el tercer 'lo de siempre': llega IE a subir el precio del pan. Por qué, qué le hemos hecho a este señor para que nos torture así. 


De su columna, parloteando sobre el libro en cuestión:
Esa idea que se hace de la reputación literaria como resultado de una operación que tiene por únicas variables el oportunismo y la componenda: hallarse en el lugar adecuado en el momento adecuado. Esa insistencia en pintar el sistema editorial como un hampa, con sus correspondientes cárteles, 'padrinos' y ritos de paso. Esa deprimente visión de los jóvenes narradores como solícitos y diligentes ascensoristas en busca de propina: ávidos aspirantes a ocupar algún día un despachito, así sea a fuerza de hacer la pelota a los jefes y dejarse ver en los “saraos”. ¿Será tanto? 

Hampa es poco.

IE, entregue las armas y deponga su actitud. Por culpa de intelectuales como usted, que mantienen un halo legendario no aplicable en el mundo moderno (y muchísimo menos, en ESPAÑA) ha habido gente amargada e infeliz. El arte literario por el arte, la creación en estado puro cuando no eres capaz de levantarte de una mesa durante días, sin comer, dormir ni cagar, porque sólo puedes escribir una página tras otra como poseído, todo eso tan bonito y romántico NO VALE DE NADA para conseguir NADA.

Debería bajarse del guindo, señor, que aún está Vd. a tiempo.

Seguro que encima es uno de los ideológos y perpetuadores de la deshumanización de Kafka, en castellano. Ahí sí que no.

Ah.
El WC de IE

5 comentarios on "Por qué"
  1. Hola

    Estoy completamente de acuerdo con lo escrito aquí, pero hay un fragmento de cuya interpretación no estoy muy seguro. Éste: "El arte literario por el arte, la creación en estado puro cuando no eres capaz de levantarte de una mesa durante días, sin comer, dormir ni cagar, porque sólo puedes escribir una página tras otra como poesído, todo eso tan bonito y romántico NO VALE DE NADA para conseguir NADA." <--- ¿Qué quieres decir exactamente?

    Un saludo,



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    1. Hola, aparte de la errata (ya corregida, en qué estaría pensando) me refiero al "halo legendario de escritor", a que todo gire en torno (por y para) la literatura. Eso que parece gustarle tanto al sr. Echevarría, la "mitología" del escritor.

      Quería decir que, a pesar de esa condición de "arte puro", no se puede obviar la parte burda: el sistema, el mercado, la industria, son los que son. Ignorar esa parte, de manera reiterada, es vivir en las nubes.

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    2. Gracias por la aclaración.
      Quiero pensar que lo del halo legendario creo que rara vez saldrá de la boca de un escritor; más bien es cosa de fantasmas (en sentido amplio). Y lo del lado burdo... pues sí, seguramente tienes razón, aunque me niegue a admitirlo interiormente cada día (y así me va).
      Al final, creo que el verdadero escritor se dedica sólo a escribir, sin preocuparse de nada ni nadie, y que para lo otro ya están los agentes o editores. Quizá mi concepción esté anticuada, pero en estos tiempos de saturación y tecnicismos yo apuesto por regresar a la simplicidad.

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  2. creo que eres simplemente imbécil

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