ESCRIBE; DESPUÉS LO PIENSAS

La gente normal

sábado, 2 de agosto de 2014

Si no tengo para comer, no puedo pensar en política ni en hablarte de Israel.

Si no tengo para comer, no puedo pensar en política ni en hablarte de Pujol y sus cuentas en Suiza. Ni de la epidemia de Ébola. Ni de las novedades editoriales en septiembre, de las que me he propuesto leer sólo a Belén Gopegui. 

¿Por qué? Porque estoy cansada de vuestros rabos, vuestras listas previsibles, vuestra falta de ideas con absurdos artículos de "escritores pluriempleados", "jóvenes escritores de" y "escritores amigos míos y eso no influye para nada, de nada, en que intente venderte lo buenísimos que son como ejemplo de la nueva generación de escribientes de este país", bla bla bla. Y etcétera.

Si no tengo para comer y contratas a ese sólo porque tiene rabo pero no es periodista, pero es tu amigo y lo que falta en mi currículo es tener amigos, o a esa otra inútil sólo porque su DNI pone menos de 30 años pero no atiende al público mientras lee mensajes de Whatsapp, no esperes que sea educada contigo, cuatrero. 

Ni que agache la cabeza un mílimetro sólo porque no me han desahuciado o no caen bombas sobre mi cráneo.



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