ESCRIBE; DESPUÉS LO PIENSAS

Regresar al mar

domingo, 7 de septiembre de 2014

Cuando la gente corriente del mundo civilizado se estresa u otros derivados negativos, tiene extraños comportamientos para calmar la ansiedad. Atiborrarse de comida basura, helado de chocolate y porquerías varias; comprar cosas para sentirse mejor, como ropa nueva; darse a la bebida, a las drogas o a las putas; pagar el mal humor con alguien inocente, a quien le importa bien poco si te mueres dos veces seguidas.


Y así. 

Mi listado de trucos difiere un poco, según la escala de cabreo:

· Débil: fumarse un cigarro.

· Moderado: fumarse un cigarro  y conseguir un libro nuevo (que suele hacerme daño)

· Alto: dos cigarros y dos libros. 

· Muy alto: conseguir un tercer libro, que acaba por destrozarme del todo con chirriante puntería. Nunca más vuelvo a leer, prometo a la ligera. Arrojar el tabaco al mar como expresión de furia. Ir a buscarlo después.



La Isla de los cormoranes

Mira, mama, estoy escribiendo intensamente una novela y los cojones










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