Un día cualquiera, aleatorio entre centenares del mismo corte. El despertador suena a las 07.41h.
Despegas los ojos con dolor, estás medio recuperado del cansancio extremo de ayer. Pero no del todo. En algún momento hay, o hubo, un estado de ausencia de dolor, de batería cargada al 100%. Pero tienes esa sensación difusa como de batería al 50%, pinchazos múltiples de forma sorda. El exceso de adrenalina deja una sensación como de agujetas en tus nervios. El pecho está opacado, igual que un filtro sucio de cafetera, por los dos paquetes de tabaco del día anterior. Te planteas dejarlo por mil millonésima vez.







