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La crisis de los 40


Apropiarse del espacio que siempre fue... por el camino raro


Una semana antes de cumplir los 40 años está impreso, táctil, con sus solapas ensuciables, mi primer libro vía editorial. Uuuy. Por los pelos obtengo esa etiqueta consuetudinaria del mundillo literario que dice escritora/poeta joven (menor de 40). La semana antes cuenta dentro de plazo, ¿verdad? Con su ISBN de España, no de Amazon. Y su depósito legal en los olivos de Jaén. Nada de fotocopias ni grapas, lejos de talleres europeos de factura umbría empaquetando autoedición.

Mi verdadera historia (capítulo 5: el duelo de)


Mi verdadera historia (capítulo 4: el crack del 17) ~ Malditos cerebros.III

Mi verdadera historia (capítulo 3: vieja poeta con ISBN nuevo) ~ Malditos cerebros.III


Mi verdadera historia (capítulo 2: el pozo) ~ Malditos cerebros.III

El cambio del sur al norte -Andalucía por Galicia- trajo una inyección de novedades y aprendizaje: otra gastronomía, rincones pintorescos, anecdotario popular, historias y leyendas, diferente clima, otro idioma. Aprender, aprender, la mente en movimiento. Tanto, que las copias de mis libros que iban en la mudanza acabaron en la basura o en el fuego, como gesto simbólico, cuando llevaba apenas un mes instalada; con esa decisión pretendía inaugurar una segunda parte de mi vida escritora. El reto era combinarla con la nueva fase adulta, es decir, controlar la culpabilidad -24 horas de ideas constantes para inspirarse y escribir más las siguientes horas de trabajo en nuevas obras (y diarios, cartas y borradores) con falta de réditos, cuando había que buscarse la vida/perder el tiempo en algo- igual que en una primera etapa aprendí a la fuerza el manejo y control de esa creatividad invasiva. El tipo de cosas que jamás van a enseñarte en un taller literario.

Bailad, malditos -capítulo 700-

Zdzisław Beksínski