ESCRIBE; DESPUÉS LO PIENSAS

El jardín sucio: limpiar, desbrozar y expulsar

domingo, 10 de junio de 2012
Ha pasado una eternidad mezclada con páginas de gurús (nuevos y antiguos) en esto de la motivación, el pensamiento positivo, el pensamiento negativo, lenguaje no verbal y artes varias. Una frenética carrera por entender qué hago mal, qué se puede cambiar, o cómo no derrumbarse antes de llegar al objetivo.

Paso por entrevistas de trabajo consecutivas, en las que me seleccionan a pesar de tener "demasiados" estudios y/o experiencia. En otras ofertas mucho más interesantes, para las que miento ilegalmente asegurando que sólo dispongo del Bachillerato que piden, descartan la candidatura sin mirarme a la cara.

Recibo propuestas de sitios como Signo Editores (atención a partir de 15:09) y otras del mismo calado. Una cosa es estar desesperado por encontrar empleo (como mi caso) y otra que una supuesta agencia de "Marketing & Comunicación" o "Marketing & Publicidad" o "Servicios de Publicidad" pretenda contratarte de comercial para hacer nuevos socios de ONGs. Pero eso sí, tú sin contrato, sin sueldo fijo, horas de prueba y formación gratis, y "no estás trabajando de comercial, estás ayudando a un trabajo solidario".

Es inevitable acordarse una, dos, cinco veces a la semana del gesto de Alberto Olmos. Y ganas de calcarlo. Y me acuerdo del muchacho porque, después de entrevistas laborales esperpénticas, estoy a punto de hacerme una camiseta que ponga "LA SOLIDARIDAD TE LA METES POR EL CULO". 

Una imagen humorística a la que recurro para relajar la gran confusión. Con independiencia del mal de muchos, consuelo de tontos, el rescate financiero y la misma monserga de siempre, aquí no paran de salir ofertas. 


Pero el tiempo pasa. Para los trabajos de comercial me llaman por ser chica, que siempre vende más. Pero sin contrato, ni sueldo, ¿se puede llamar trabajo? Si es lo mismo que ser blogger, por favor. Y para los trabajos de repartidora, buzoneadora, dependienta o camarera me llaman, pero no me eligen, porque soy una chica de 33 años. Dan a entender que soy como vieja para eso.

De periodista, guionista, cámara y etc. mejor ni hablemos, imposible.

Por eso he empezado a trastear con manuales de coaching, motivación y esas cosas. Para limpiar la mugre y quizás, ideas preconcebidas y quizás, no deprimirme porque soy "tan adulta ya" y no he conseguido nada relevante (ni parece que vaya a conseguirlo). Me conformaría con optar a ser vendedora de libros en Fnac.

Lo mismo es que pongo caras raras en las entrevistas, o algo. Pero tranquilos, entre tanto texto no he recurrido estos días a Paulo Coelho. Todavía no.


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