Infinite

La mano que mece la tumba

"Why does every 19-year-old girl want to write poems about Sylvia Plath?"
Megan Lent

Quizás porque a los 19, después de muchos intentos, encontraste un supuesto amor de tu vida y te traicionó de la manera más vil...

A la very guasa

Ésta la considero como mi "casa", este blog, un pozo sin fondo con centenares de idioteces que surgen al abrir el editor blogger. Hay cosas que no recuerdo haber escrito, hace un mes, tres o seis. Al releerlas, me sorprendo de tanta barbaridad. Casi llega a vergüenza ajena cuando recuerdo el contexto y lo que había realmente detrás de cada una de las líneas.

Un día aleatorio

Un día cualquiera, aleatorio entre centenares del mismo corte. El despertador suena a las 07.41h.
Despegas los ojos con dolor, estás medio recuperado del cansancio extremo de ayer. Pero no del todo. En algún momento hay, o hubo, un estado de ausencia de dolor, de batería cargada al 100%. Pero tienes esa sensación difusa como de batería al 50%, pinchazos múltiples de forma sorda. El exceso de adrenalina deja una sensación como de agujetas en tus nervios. El pecho está opacado, igual que un filtro sucio de cafetera, por los dos paquetes de tabaco del día anterior. Te planteas dejarlo por mil millonésima vez.

¡Aaahhhh! cansancio extremo

Pensamientos sueltos:

La Nocilla se come untada en pan, no en los libros.
Rebanadas de pan Bimbo. mmmm, ambrosía.

Estreno: un trozo

Así porque sí. Porque hace tormenta. Porque estoy cansada. Porque llevo unos días de abandono al comprobar que la misma gente leemos las mismas cosas, y la Literatura (véase la parte proporcional del mercadillo editorial) es un círculo cerrado que intenta hacerse inexpugnable a gente como Emma. Porque todo parece inventando ya, eso cansa algunos días.

Esto es un extracto a la mitad de un capítulo del que ni siquiera os puedo decir el número, por la capacidad mutante de ese dato.

Regreso a mi cueva por otros pocos de días.
Stay in touch.

La enfermedad literaria

El médico dictamina: enfermedad.
Reclusión de un mes.
Tú dictaminas: eres buena poeta
pero mala mujer.

Violenta cabeza editorial: desde MCMXC al Día del Libro 2012

Ah, mi cuello... aah. Mira cómo está. Sin darme cuenta lo he forzado hasta conseguir, creo, un esguince cervical y contracturas musculares en los hombros. Como por despiste.

Estos días he hecho cosas en la calle, sí, varias, pero en realidad no me he despegado de la mesa a jornada completa. Si quito los menesteres ociosos y otros varios, quedan unas cinco-seis horas de media, en días consecutivos, escribiendo al ordenador. Que eso es SER ESCRITOR, un aburrimiento a menos que los personajes te hablen, o se pongan a hablar entre ellos y los escuches.

Generación 'Lost': estamos aquí, enfurecidos

Llevo unos días cavilando sobre temas económicos y sociológicos, visionando material de hace unos meses, releyendo secciones demágogicas de algún períódico sobre la crisis; pero hoy, me han dado el último empujón con el vídeo destacado en Youtube de la Generación Perdida (que está incrustado al final del post, así que léetelo).

Estamos cansados de lamentos y cansados de etiquetas: en este país, de igual si es más al norte o más al sur, se tiende por igual a un pensamiento simplista de blanco-negro. Y a etiquetar. Ahora hay una supuesta alerta mediática (es decir, tema de relleno día sí y día también) por esos pobres jóvenes, los que acaban o están a punto de terminar sus carreras y los que empiezan. Pongamos la horquilla 18-24 años.

Gato evasivo

Abrazo al gato muy fuerte. Es del tamaño apropiado, ahora que es mayor, para simular un cojín esponjoso. No es el momento. Se rebela, estira las patas, hace fuerza clavando ocho puñales en mi espalda y toma impulso para saltar. Huye despavorido de mis brazos.

Líneas

 A veces la cosas pasan
y el tiempo no da perspectiva necesaria
para nada,
a veces pasa
y te tocas la frente
y ha desaparecido.

En el lento hablar
denuncias tu lengua atragantada
y con la fender colgada al cuello
dices
¡ha desaparecido!
Igual que el jersey
que huele a lavandas sin polillas
al fondo del cajón.

Por si algún día
-nunca llegará-
se necesita otra vez.

¡Has desaparecido!
 Y no te confundas,
he venido aquí
a hablar
de los acordes en La|m.
Son los que
a veces
hacen llorar.

Blèmov


Definitivamente, no.
Subrepticiamente.
¿Qué?
¿Qué es subrepticio? 
No sé, pero me llega ahora esa palabra. Suena bien. Como la onomatopeya de un reloj, que sin embargo me avergüenzo de traducir.
Tric, clic, clic, quizás. Encendido y apagado de la pantalla. En el móvil, mira la hora en el móvil. Ya no quedan relojes de arcaico tic tac.