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Febrero, camino hacia qué

Resuena la bocina imponente de un barco cuando empiezo estas líneas. Tres toques de aviso. El eco reverberante me recuerda a la escena inicial de la película Titanic, tan llena de movimiento, con un Leonardo DiCaprio tan feliz y tan rubio correteando entre el gentío para embarcar, sin saber que acabará azul. Echo mano de Google para que me encuentre los horarios. La nave se llama Oceana, dos mil y pico pasajeros, cubre el trayecto Coruña-Southampton. Avisaba a toda la ciudad de su partida hacia Southampton. Ese puerto, sí, el del Titanic. DiCaprio, qué haces, ar favó, no subas a ese barco, que luego una repipi te dice que en la tabla no porque se hunde y prefiere salvarse ella.

El año del pensamiento mágico

No sé si he escrito menos que nunca en el blog y por eso me he despistado, o primero me despisté y por eso he abandonado esta casa, cuando antes era el único lugar posible. Incluso he mandado a la carpeta de borradores despublicados una serie correlativa de posts (acción nunca antes vista aquí) porque no era su lugar ni momento. Pero regreso, como viejos amigos que se encuentran y reconocen después de viajar por todo el mundo.

Lo que arde [identidad digital o verdadera, seudónimos y el asco de enseñar en Instagram]


Tú lo sabes. Yo lo sé. Lo sabemos todos, claro. Quizá lo sé demasiado porque he metido los dedos en publicidad y márketing. Pero me resisto una y otra vez a hacer eso, aunque parezca inevitable, tendencia, moda. Tienes que cuidar eso. Podrías hacerte un perfil serio. Etcétera.

La crisis de los 40


Apropiarse del espacio que siempre fue... por el camino raro


Una semana antes de cumplir los 40 años está impreso, táctil, con sus solapas ensuciables, mi primer libro vía editorial. Uuuy. Por los pelos obtengo esa etiqueta consuetudinaria del mundillo literario que dice escritora/poeta joven (menor de 40). La semana antes cuenta dentro de plazo, ¿verdad? Con su ISBN de España, no de Amazon. Y su depósito legal en los olivos de Jaén. Nada de fotocopias ni grapas, lejos de talleres europeos de factura umbría empaquetando autoedición.

Bailad, malditos -capítulo 700-

Zdzisław Beksínski

Murzim