¡Libres para nada!

Escribe; después lo piensas

Lo más leído (semana)

30 jul. 2015

Quinto aniversario del blog: bienvenidos a la casa de Bernarda

Sabes que vas por el camino correcto cuando los hechos dispersos se agrupan en una metáfora demasiado estructurada, narración sorprendente en sus tantas coincidencias que uno se ríe, hay que reírse, qué se hace si no ante un despliegue que parece guionizado por alguien y un poco a mala leche.
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5 jun. 2015

Natural y espectral

Cuando hablo de la muerte me vuelvo luminosa. Es mi terreno natural de movimiento, la sabiduría de la no-existencia, o de la existencia espectral desde el principio; estará relacionado quizá con el mismo origen, pongamos que todavía a los cuatro meses fetales la ciencia decía que yo no estaba ahí y no aparecía en ningún análisis. Pero sí que estaba. Y los primeros pasos, ya vencidos, que fueron otro juego del resistir: la ciencia, de nuevo, dice que no puedo acordarme porque mi cerebro no estaba para almacenar datos, pero el fogonazo en la memoria de la puerta hospitalaria y la gigantesca máquina de rayos X para un ser de un año están ahí, inmutables e incuestionables, con la misma veracidad propia (nunca lo dije; nunca me lo contaron, no es un recuerdo-préstamo) que otras tantas escenas nocturnas de las que he sido única testigo ya con memoria adulta, o que otras tantas escenas, también del principio, que se salen del límite en el que la materia gris guarda detalles. Hasta hace poco pensaba que todas las personas atesoran recuerdos anteriores a los cuatro años de edad.
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21 abr. 2015

También sé hacer poemas inútiles como vosotros

  
20 de abril del 90, que decía Cifuentes (el cantante calvo de Celtas Cortos, no la política rubia).

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19 abr. 2015

Donde el mar


Baila donde
baila donde
baila donde el mar.
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18 abr. 2015

Resistencia

Un sueño inquieto. Ya no los llamo pesadillas, porque no tengo pesadillas. Observo con lejanía de espectador consciente los sueños inquietos, en los que aparecen carreras, sudores, disparos, cosas inquietantes. Qué hay más inquietante que volver a estar frente a las Puertas, otra vez. Cuando hay Puertas, aparece Jung por alguna parte, de manera irresistible a la llamada.
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