Esto es lo que queda...
jueves, 17 de julio de 2014
Esto es lo que queda de ahora, hace un año. Lo que se ve y lo que no se ve. Se ve la mesa, por ejemplo, sin churretes pegajosos. No se ve la pantalla del ordenador, donde los archivos cuadruplican el número de libretas. Que no todo va a ser engordar el callo en el dedo del bolígrafo, hay que repartir el borrado de huellas digitales entre 10.
Techo
martes, 15 de julio de 2014
Esta nueva caja para ti, que se deshace. Quizá un nuevo vestido y un perfume, un agua eau de rosas machacadas como adornos. El roce de nuestras telas es suficiente para que caiga el sol por un lado del precipicio, el fin de la Tierra-tierra está al volver la esquina y encontrarte en otro rostro que no me reconoce.
Paseos
Paso al lado de Saúl Pushkin cuando todavía no sé que es Saúl Pushkin. ¿Quieres uno? Son poemas, dice. Un montón de rollos de papel blanco, atados con cinta dorada. Me interesa, así de repente, aunque admito que sólo llevo 72 céntimos en la cartera en ese momento.
131
jueves, 3 de julio de 2014
Mira, niño, mira lo que no fue.
Mira lo que queda de ti.
Este año no hay Doodle, porque es un número impar, una cifra un poco fea que no cuadra. Hay cosas más importantes.
Post preview
miércoles, 25 de junio de 2014
Ese interludio de auriculares con una oreja que falla, la espada de Damocles atenta sobre el cobre partido o roto o a punto de partirse, maniobras acróbatas para desactivar una bomba hasta conseguir la posición exacta del cable, vuelven a sonar derecha e izquierda, el estéreo del logotipo; ese lapso que es una cuenta atrás conocida hasta que ya no emitan música alguna. Y llegará pronto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










