Transformar el poema Líneas en algo con música es una experiencia surrealista. O de cómo un texto enfurruñado y poco alegre se transforma en... en esto:
Seguiré probando el micrófono.
Escribe; después lo piensas
Un día cualquiera, aleatorio entre centenares del mismo corte. El despertador suena a las 07.41h.
Ah, mi cuello... aah. Mira cómo está. Sin darme cuenta lo he forzado hasta conseguir, creo, un esguince cervical y contracturas musculares en los hombros. Como por despiste.
Llevo unos días cavilando sobre temas económicos y sociológicos, visionando material de hace unos meses, releyendo secciones demágogicas de algún períódico sobre la crisis; pero hoy, me han dado el último empujón con el vídeo destacado en Youtube de la Generación Perdida (que está incrustado al final del post, así que léetelo).
Definitivamente, no.
La
luz cae desde la parte derecha, dando un falso tono dorado a la tierra de
la entrada. En realidad es marrón desteñido, seco por el paso
del calor aplastante de agosto. No hay apenas hierbajos. Sin embargo,
pronto se divisa la cancela de la puerta. El soportal está techado con uralita, abierto. En la pared encalada florecen las yedras, los
geranios y otro montón de macetas que no sé identificar. Algún día preguntaré qué son.
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| Vieja enhebrando una aguja (Vincent Siendzinski) |
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| "Duplo" Pedro López |
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| "Tensor" Pedro López |
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| Fotograma de 2012 (Roland Emmerich) |
Noche de nunca. Noche de un sábado, dos horas y media de viaje en coche, perdidos en medio de un camino de cabras por el bosque. Vamos, lo típico donde sale la niña de la curva. Noche sin luna, pero con una grandeza espectacular; nunca se acuerda uno de las estrellas que siguen brillando en el cielo, encerrados bajo las desgraciadas noches naranjas de ciudad.
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